viernes, 2 de agosto de 2013

HERMOSO DESASTRE - SINOPSIS CAPITULO UNO PARTE 1

Es un libro hermoso, yo lo ame..! espero les guste, el la primera vez en mi querida vida, hago esto, asi que espero buenas vibras y comentarios.... y si no hay , me pondre triste porque no valoran mi sacrificio.. naaa!.. normal!! ^^

Sinopsis 

 El nuevo estudiante Kim Jaejoong es un buen chico. No bebe, ni maldice, y tiene un porcentaje adecuado de suéteres en su armario. Jaejoong cree que tiene suficiente distancia entre su oscuro pasado y el, pero cuando llega a la universidad con su mejor amigo Junsu, su camino a un nuevo comienzo es rápidamente desafiado por el Chico de Una Sola Noche de la Universidad de Seul. Jung Yunho, atlético y cubierto de tatuajes, es exactamente lo que Jaejoong necesita-y quiere-evitar. Él pasa sus noches ganando dinero en el cuadrilátero, y sus días enamorando a sus compañeras y compañeros. Intrigado por la resistencia de Jaejoong hacia sus encantos, Yunho lo engaña con un sencillo truco, una simple apuesta. Si él pierde, él debe mantenerse en abstinencia durante un mes. Si Jaejoong pierde, debe vivir en el apartamento de Yunho por la misma cantidad de tiempo. De cualquier manera, Yunho no tiene idea de que él ha encontrado a su igual.

  Bandera Roja-PARTE I 




Todo en la habitación gritaba que no yo no pertenecía aquí. Las escaleras estaban en ruinas, la gente estaba apretada hombro contra hombro, y el aire era una mezcla de sudor, sangre y moho. Las voces se arremolinaban mientras gritaban números y nombres una y otra vez, los brazos se agitaban y se hacían gestos para intercambiar dinero y comunicarse a través del ruido. Me sumergí entre la multitud, siguiendo de cerca a mi mejor amigo.


— ¡Guarda bien tu dinero en tu billetera, Jae! —Me gritó Junsu. Su amplia sonrisa brillaba aún en la penumbra.

— ¡Quédate cerca! ¡Empeorará una vez que comience! —gritó Yoochun por encima del ruido. Junsu tomó su mano y después la mía mientras Yoochun nos dirigía a través del mar de gente.

El balido agudo de un cuerno de toro sonó en el aire lleno de humo. El ruido me sobresaltó, haciendo que saltara, buscando el origen de estallido. Un hombre estaba parado en una silla de madera, sosteniendo un fajo de billetes en la mano, el cuerno en la otra. Él mantenía el plástico en los labios.

— ¡Bienvenidos al baño de sangre! Si estás buscando Economía 101…

¡Estás en el jodido lugar equivocado, mi amigo! Si buscas el Círculo. Mi nombre es Changmin, yo hago las reglas y dirijo la pelea. Las apuestas terminan una vez que los oponentes estén en el suelo. No se permite tocar a los combatientes, no ayudarlos, no cambios de apuestas, y no entrar en el cuadrilátero. ¡Si rompen estas reglas, se les partirá la madre y serán retirados de aquí sin su dinero! ¡Eso las incluye a ustedes, señoritas! ¡Así que no utilicen sus puterías para estafar al sistema, muchachos!

Yoochun negó con la cabeza. — ¡Jesús, Changmin! —gritó al maestro de ceremonias sobre el ruido, claramente desaprobando la elección de palabras de su amigo.

Mi corazón latía en mi pecho. Con un suéter de cachemir color blanco y una esclava en forma de cruz , me sentí como un maestro de escuela en las playas de Normandia. Le prometí a Junsu que podía enfrentar todo lo que se nos pusiera enfrente, pero en la zona cero sentí la necesidad de agarrar sus delgados brazos con ambas manos. El no me pondría en peligro, pero estar en un sótano con cincuenta o más chicos universitarios borrachos, no estaba exactamente seguro de nuestras posibilidades de salir ilesos.

Después de que Junsu encontrara Yoochun en la clase de orientación de primer año, el con frecuencia lo acompañaba a las luchas secretas en los sótanos diferentes de la Universidad de Seul. Cada evento se llevaba a cabo en un lugar diferente, y se mantenía en secreto hasta una hora antes de la pelea.

Debido a que yo pertenecía a un círculo un poco más tranquilo, me sorprendió saber de un mundo subterráneo en Seul ; pero Yoochun lo sabía aún antes de haberse matriculado. Yunho, el compañero de cuarto y primo de Yoochun, entró en su primera pelea siete meses antes. Como estudiante de primer año, se rumoreaba que él era el competidor más letal que Changmin había visto en los tres años desde que creó El Círculo. Comenzando su segundo año, Yunho, era invencible. Juntos, Yunho y Yoochun fácilmente pagaban el alquiler y las facturas con las ganancias.

Changmin llevó el cuerno de toro nuevamente a sus labios, y los gritos y el movimiento escaldaron a un ritmo febril.

— ¡Esta noche tenemos un nuevo retador! ¡El luchador estelar universitario de Seul, Lee Donghae!

Los gritos siguieron, y la multitud se apartó como el mar rojo cuando Lee entró en la habitación. Un espacio circular fue formado, y la multitud silbó, abucheó y se burló del rival. Él saltaba, sacudía el cuello hacia atrás y adelante; su rostro severo y concentrado. La multitud se calmó y luego mis manos se alzaron a mis oídos cuando la música sonó por los grandes altavoces en el otro lado de la habitación.

— ¡Nuestro siguiente combatiente no necesita presentación, pero porque me asusta hasta la mierda, lo haré de todos modos! ¡Sacudan sus botas, chicos, y quítense sus bragas, señoritas! ¡Les presento a Yunho ―Mad Dog Jung!

El volumen explotó cuando Yunho apareció en una puerta de la habitación. Él hizo su entrada, sin camisa, relajado y natural. Echó a andar hacia el centro del círculo, como si se estuviera presentado a otro día en el trabajo. Los músculos se extendían bajo su piel tatuada mientras él chocó sus puños contra los nudillos de Lee. Yunho se inclinó y le susurró algo al oído a Lee, y el luchador luchó por mantener su expresión severa. Lee se puso cara a cara con Yunho y lo miró directamente a los ojos. La expresión de Lee era asesina; Yunho se veía ligeramente divertido.

Los hombres tomaron unos pasos hacia atrás, y Changmin sonó el cuerno. Lee tomó una posición defensiva y atacó a Yunho. Me paré sobre la punta de mis pies cuando perdí mi línea de visión, apoyándome de lado a lado y los hombros se estrellaban contra mí, rebotándome de un lado a otro como pelota
de ping pong. La parte superior de la cabeza de Lee y Yunho se hizo visible, por lo que continúe abriéndome camino hacia adelante. 

Cuando finalmente llegué al frente, Lee cogió a Yunho con sus gruesos brazos y trató de tirarlo al suelo. Cuando Lee se inclinó con el movimiento, Yunho estrelló su rodilla contra la cara de Lee. Antes de que Lee pudiera evitar el golpe, Yunho lo atacó; sus puños hicieron contacto con la cara ensangrentada de Lee una y otra vez.

Cinco dedos se hundieron en mi brazo y me eché hacia atrás.

— ¿Qué demonios estás haciendo, Jaejoong? —dijo Yoochun.

— ¡No podía ver desde allí! —grité.

Me volví justo a tiempo para ver a Lee tirar un puñetazo. Yunho se giró, y por un momento pensé que había evitado otro golpe, pero hizo un círculo completo, estrellando su codo derecho en el centro de la nariz de Lee. Sangre roció mi cara y salpicó la parte superior de mi suéter. Lee cayó al suelo de cemento con un ruido sordo y en un breve instante la habitación estuvo en completo silencio.

Changmin lanzó una tela roja cuadrada sobre el cuerpo quieto de Lee y la multitud estalló. El dinero cambió de manos una vez más y las expresiones se dividían entre petulantes y frustradas.

Me empujaron un poco con el movimiento de ida y venida. Junsu llamó mi nombre en algún lugar de la parte de atrás, pero yo estaba fascinado por el camino rojo de mi pectoral a lo que llamaremos mi cintura.

Un par de pesadas botas negras se pararon frente a mí, desviando mi atención hacia el suelo. Mis ojos viajaron hacia arriba; pantalones manchados de sangre, un par de cincelados abdominales, un desnudo y tatuado pecho empapado de sudor y, finalmente, un par de ojos cálidos color marrón. Alguien me empujó por detrás y Yunho me tomó por el brazo antes de caer hacia adelante.

— ¡Hey! ¡Aléjate de el ! —gruñó Yunho, empujando a cualquiera que se me acercara. Su expresión severa se convirtió en una sonrisa al ver mi camisa, y luego secó mi cara con una toalla—. Lo siento mucho, Boo.

Changmin dio unas palmaditas en la parte detrás de la cabeza de Yunho. —

¡Vamos, Mad Dog! ¡Tienes un poco de dinero esperando por ti!

Sus ojos no se apartaron de los míos. — Es una lástima sobre el suéter. Se ve bien en ti. —En el momento siguiente se vio envuelto por los fans, desapareciendo de la misma manera en la que había llegado.

— ¿Qué estabas pensando idiota? —me gritó Junsu, tirando de mi brazo.

—Vine aquí para ver una pelea, ¿no? —Sonreí.

—Tú ni siquiera deberías estar aquí, Jaejoong , —me regaño Yoochun.

—Tampoco Junsu—le dije.

— ¡El no trata de meterse en el círculo! —Frunció el ceño.
—Vámonos. 

Junsu me sonrió y me limpió la cara. —Eres un grano en el trasero, Jaejoong . ¡Dios, te quiero! —El enganchó su brazo alrededor de mi cuello y nos dirigimos hasta las escaleras y hacia la noche. 

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Junsu me siguió hasta mi habitación y luego se burló de mi compañero de cuarto, Jang Geung Seuk. Inmediatamente me quité la chaqueta con sangre, arrojándolo al cesto de ropa sucia.

—Asqueroso. ¿Dónde has estado? —preguntó Seuk desde su cama.

Miré a Junsu, quien se encogió de hombros. —Sangrado por la nariz.

¿Nunca has visto una de las hemorragias nasales de Jaejoong?

Seuk acomodó sus gafas y sacudió la cabeza.

—Oh, lo harás. —El me guiñó un ojo y luego cerró la puerta detrás de el. Menos de un minuto después, mi celular sonó. Por costumbre, Junsu me enviaba un mensaje de texto después de haber dicho adiós.


Pasaré la noche con Yoochun , t veo mañana rey del cuadrilátero. 


Miré a Seuk, quien me veía como si mi nariz se desangraría en cualquier momento.

—El estaba bromeando —le dije.

Seuk asintió con indiferencia y luego miró hacia el desorden de libros sobre su colcha.

—Creo que voy a tomar una ducha —le dije, agarrando una toalla y mi bolso de baño.
—Alertaré a los medios de comunicación —bromeó Seuk, manteniendo su cabeza hacia abajo. 



Al día siguiente, Yoochun y Junsuse unieron a mí para el almuerzo. Tenía toda intención de sentarme solo, pero a medida que los estudiantes invadieron la cafetería, las sillas a mí alrededor estuvieron llenas por los hermanos de fraternidad de Yoochun o los miembros del equipo de fútbol americano. Algunos de ellos estuvieron en la pelea, pero ninguno mencionó mi casi espectáculo en el cuadrilátero.

—Chun —dijo una voz.

Yoochun asintió con la cabeza, y Junsu y yo volteamos para ver a Yunho tomar asiento al final de la mesa. Fue seguido por dos voluptuosas rubias usando camisetas Sigma Kappa. Una de ellas se sentó en el regazo de Yunho y la otra se sentó junto él, acariciando su camisa. 

—Creo que he vomitado un poco en mi boca —murmuró Junsu

La rubia en el regazo de Yunho se volvió hacia Junsu . —Te he oído,
perro. 

Junsu tomó su rollo y lo arrojó al final de la mesa, rozando la cara de la
chica. Antes de que la chica pudiera decir otra palabra, Yunho dobló sus rodillas, enviándola al suelo. 

— ¡Ay! —Chilló, mirando a Yunho.

—Junsu es mi amigo. Necesitas buscar otro regazo, Jessica.

—¡ Yunho ! —Se quejó ella, poniéndose de pie. Yunho volvió su atención a su plato, ignorándola.

Ella miró a su hermana y resopló, después las dos se fueron de mano en mano.

Yunho guiñó hacia Junsu, como si nada hubiese pasado, llevándose otro bocado a la boca. Fue entonces cuando me di cuenta de un pequeño corte en su ceja. Él intercambió miradas con Yoochun y luego comenzó una conversación con uno de los chicos de fútbol frente a él.

Aunque los estudiantes en la mesa habían disminuido, Junsu, Yoochun y yo nos quedamos a hablar sobre nuestros planes de fin de semana. Yunho se levantó para irse, pero se detuvo en nuestro extremo de la mesa.

— ¿Qué? —preguntó Yoochun en voz alta, llevándose la mano a su oído. Traté de ignorarlo lo mejor posible, pero cuando miré hacia arriba, Yunho
me estaba mirando. 

—Ya lo conoces, Yun. ¿El mejor amigo de Junsu? El estaba con nosotros la otra noche —dijo Yoochun.

Yunho me sonrió en lo que supuse era su sonrisa encantadora. Él emanaba sexo y rebeldía con su pelo castaño y brazos tatuados, y yo puse mis ojos en blanco en su intento de coquetearme.

— ¿Desde cuándo tienes un mejor amigo, Su? —preguntó Yunho.

—Desde tercer año de secundaria —respondió el, apretando sus labios juntos mientras sonreía en mi dirección—. ¿No recuerdas, Yunho? Tú arruinaste su suéter.

Yunho sonrió. —Arruino una gran cantidad de suéteres.

—Asqueroso —murmuré.

Yunho hizo girar la silla vacía a mi lado y se sentó, apoyando sus brazos delante de él. —Así que tú eres Boo, ¿eh?

—No —le espeté—. Tengo un nombre.

Parecía divertido por la manera en que contesté, lo que sólo sirvió para enfadarme más.

— ¿Y bien? ¿Cuál es? —Preguntó.

Di un mordisco por última vez a la manzana, haciendo caso omiso de él.

—Entonces es Boo —se encogió de hombros.

Miré a Junsu y luego me volví hacia Yunho. —Estoy tratando de comer. Yunho se preparó para el desafío que se le presentaba. —Mi nombre es
Yunho . Jung Yunho. 

Puse los ojos en blanco. —Sé quién eres.

—Lo sabes, ¿eh? —dijo Yunho, levantando la ceja herida.

—No te hagas ilusiones. Es difícil no darse cuenta cuando cincuenta borrachos están gritando tu nombre.

Yunho se sentó un poco más derecho. —Eso me sucede con frecuencia.

—Puse los ojos nuevamente en blanco y Yunho se echó a reír—. ¿Tienes un tic
o algo? 

— ¿Un qué?

—Un tic. Tus ojos no dejan de moverse. —Se echó a reír otra vez cuando me miró—. De hecho, esos son unos ojos increíbles —dijo, inclinándose pocos centímetros hacia mi cara—. ¿Qué color son? ¿Negros? 

Miré a mi plato, dejando que los largos mechones de mi cabello Negro crearan una cortina entre nosotros. No me gustaba la forma en la que me hacía sentir cuando estaba tan cerca. No quería ser como los otros chicos y chicas en Seul, que se ruborizaban en su presencia. No quería que me afectara de esa manera para nada.

—Ni siquiera pienses en eso, Yunho. Él es como mi hermano —advirtió
Junsu. 

—Bebé —dijo Yoochun—. Acabaste de decirle que no. Ahora no parará.

—Tú no eres su tipo —continuó el.

Yunho fingió estar ofendido. — ¡Soy el tipo de todos! Miré hacia él y sonreí.

— ¡Ah! Una sonrisa. No soy un podrido bastardo después de todo —guiñó un ojo—. Fue un placer conocerte, Boo. —Caminó alrededor de la mesa y se inclinó al oído de Junsu.



Yoochun lanzó una papa frita a su primo. — ¡Quita los labios de la oreja de mi chico, Yun!

— ¡Me retiro! ¡Me retiro! —Yunho mostró sus manos en un gesto inocente. Unas chicas siguieron detrás de él, riendo y pasando sus dedos por su
cabello para llamar su atención. Él abrió la puerta para ellas y casi gritaron de deleite. 

Junsu se echó a reír. —Oh, no. Estás en problemas, Jaejoong.

— ¿Qué te dijo? —pregunté, cuidadosamente. 

—Él quiere que lo lleves a casa, ¿verdad? —dijo Yoochun. Junsu asintió y él negó con su cabeza—. Eres un chico inteligente, Jaejoong. Te lo digo ahora, si caes en su juego y terminas enojado con él, no llegues a tomártelo en contra Junsu y yo, ¿De acuerdo?
Sonreí. —No voy a caer en su juego, Chun. ¿A caso parezco a una de esas o esos idiotas para ti? 

—El no caerá en su juego —le aseguró Junsu, tocando su brazo.

—Este no es mi primer rodeo, Su. ¿Sabes cuántas veces ha jodido las cosas para mí, porque él duerme con el mejor amigo o amiga? ¡De pronto es un conflicto de intereses salir conmigo porque es fraternizar con el enemigo! Te lo digo, Jaejoong, —me miró—, no le digas a Su que él no puede salir conmigo porque caíste enamorado por los coqueteos de Yunho. Considérate advertido.

—Innecesario, pero se te agradece, —le dije. Traté de asegurarle con una sonrisa, pero su pesimismo se veía impulsado por los actos de Yunho.

Junsu me saludó con su mano, yéndose con Yoochun mientras yo caminaba a mi clase. Entrecerré los ojos ante el sol brillante, agarré las correas de mi mochila. Seul era exactamente lo que esperaba; desde las pequeñas aulas hasta las caras desconocidas. Era un nuevo comienzo para mí; finalmente podía caminar a algún lugar sin los susurros de los que sabían—o creían saber—acerca de mi pasado. Yo era indistinguible como cualquier otro estudiante de primer año en su camino a clase; sin miradas, sin rumores, sin lastima o criterios. Sólo la ilusión de lo que yo quería que ellos vieran: vestido de suéteres , sin sentido alguno, Kim Jaejoong.

Puse mi mochila en el suelo y me derrumbé en la silla, inclinándome para tomar mi portátil de mi bolso. Cuando me levanté para ponerla en mi escritorio, Yunho se sentó en el escritorio siguiente.

—Bien. Así puedes tomar apuntes por mí—dijo. Mordía una pluma y me sonrió, sin duda su mejor sonrisa.

Le lancé una mirada de disgusto. —Ni siquiera estás en esta clase.

—Qué si no. Por lo general me siento allá —dijo, apuntando con la cabeza a la fila superior. Un pequeño grupo de chicas me estaban mirando y me di cuenta de una silla vacía en el centro.

—No tomaré notas por ti —le dije, encendiendo mi computadora.

Yunho se inclinó tan cerca que podía sentir su aliento en mi mejilla. —Lo
siento… ¿Te ofendí de alguna manera? 

Suspiré y sacudí la cabeza.

—Entonces, ¿Cuál es tu problema?

Mantuve mi voz baja. —No me acostaré contigo. Debes darte por vencido ahora mismo.

Una sonrisa se formó en su rostro antes de hablar. —No te he preguntado si dormirías conmigo —sus ojos se dirigieron al techo en concentración—. ¿O sí?

—No soy uno de todo tu sequito de fans? —le dije, mirando a las chicas y chicos detrás de nosotros—. No estoy impresionado por tus tatuajes, o tu encanto, o tu forzada indiferencia, por lo que puedes detener tu plan, ¿De acuerdo?

—Está bien, Boo. —Él era impermeable contra a mi rudeza—. ¿Por qué no vienes con Junsu esta noche?

Reí ante su petición, pero él se acercó más. —No estoy tratando de Tocarte . Sólo quiero pasar el rato.

— ¿Tocarme? ¿Cómo consigues tener sexo hablando de esa manera? Yunho se echó a reír, sacudiendo su cabeza. —Sólo ven. Ni siquiera
coquetearé contigo, lo juro. 

—Voy a pensarlo.

El Profesor Choi entró y Yunho se volvió al frente de la habitación. Una sonrisa permaneció en su rostro, haciendo el hoyuelo en su mejilla notorio. Entre más reía, más quería odiarlo, sin embargo era justo eso lo que hacía imposible odiarlo. 

— ¿Quién me puede decir cuál presidente tenía una amante? —preguntó
Choi. 

—Asegúrate de escribir eso —susurró Yunho—. Necesitaré saber eso para las entrevistas de trabajo.

—Shh —le dije, escribiendo cada palabra de Choi.

Yunho sonrió y se relajó en su silla. Mientras la hora pasaba, él alternaba entre bostezar y apoyarse contra mi brazo para mirar el monitor. Hice un esfuerzo tremendo para ignorarlo, pero su proximidad y sus abultados músculos de su brazo lo hacían difícil. Jugó con la pulsera de cuero negro alrededor de su muñeca hasta que Choi terminó la clase.

Me apresuré hacia la puerta y el pasillo. Justo cuando me sentía a una distancia segura, Jung Yunho estaba a mi lado.

— ¿Has pensado en ello? —preguntó, colocándose sus gafas de sol.

Un pequeño chico palido se puso delante de nosotros, con los ojos abiertos de esperanza. —Hola, Yunho. —dijo, jugando con sus dedos.

Me detuve, retrocediendo por su tono de voz dulce y luego caminé a su alrededor. Lo había visto antes, hablando normalmente en el área de los dormitorios de las chicos. DBSK HALL. Su tono de voz sonaba más maduro y me pregunté por qué el creía que Yunho encontraría su tono de niño atractivo. El balbuceó en una octava más alta por un tiempo más hasta que él estaba nuevamente a mi lado.

Sacando un encendedor de su bolsillo, él encendió un cigarrillo y exhaló una nube espesa de humo. — ¿En dónde estaba? Ah, sí… tú estabas pensando.

Hice una mueca. — ¿De qué estás hablando?

— ¿Has pensando en venir?

—Si digo que sí, ¿Dejarás de seguirme? Consideró mi estipulación y luego asintió. —Sí.

—Entonces iré.

— ¿Cuándo?

Suspiré. —Esta noche. Iré esta noche.

Yunho sonrió y se detuvo en seco —Genial. Te veré después, Boo —gritó detrás de mí.

Doblé la esquina para ver a Junsu junto a Eunhyuk fuera de mi dormitorio. Nosotros tres terminamos en la misma mesa en clase de orientación para primer año, y supe que él sería la tercera rueda a nuestra bien engrasada máquina. Él no era excesivamente alto, pero aun así mucho más
que mi metro con setenta y cinco . Sus ojos compensaban sus rasgos delgados y finos, y su pelo teñido por lo general era estilizado por la parte delantera. 

— ¿Jung Yunho? Jesús, Jaejoong , ¿Desde cuándo comenzaste a pescar en la parte profunda? dijo Hyuk , con desaprobación en sus ojos.
Junsu sacó el chicle de su boca en una larga cuerda. —Sólo lo estás empeorando por ignorarlo. Él no está acostumbrado a eso. 

— ¿Qué sugieres que haga? ¿Dormir con él? 

Junsu se encogió de hombros. —Te ahorrará tiempo.

—Le dije que iría esta noche.

Hyuk y Junsu intercambiaron miradas.

— ¿Qué? Él prometió dejarme de molestar si decía que sí. Tú irás esta noche, ¿verdad?

—Bueno, sí —dijo Junsu—. ¿En verdad vendrás?

Sonreí y pasé junto a ellos hacia el dormitorio, preguntándome si Yunho podría cumplir su promesa de no coquetear. Él no era difícil de descifrar; o él me veía como un reto, o lo suficientemente atractivo para ser un buen amigo. No estaba seguro cuál me molestaba más.

4 comentarios:

  1. esta muy bueno*o* esperare la actu !!! gracias por compartir<3

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  2. Me dejaste intrigada y me gutaría leer el siguiente capítulo, ojalá actualices pronto!!

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  3. Me gusto, es muy bueno, espero que actualices pronto n.n

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